sábado, 15 de marzo de 2008

DOÑA LUCIANA

Doña Luciana es maestra. Y es de Las Rosas. Noventa y seis años. Ese es su valor: haberse hecho maestra, hace ochenta años, siendo de Las Rosas. No es su único valor. Lo que vimos en el homenaje que ayer le tributó el municipio es mucho más: buena madre, buena hermana, buena abuela, lucidez y sentido del humor a raudales y una mujer que en sus palabras y reacciones representa las virtudes de las mujeres de nuestro pueblo. Me gustó doña Luciana. Me gustó su hija, emocionada como pocas, señora, prestándole ayuda, voz y manos a una madre coraje. Me gustó su familia, unida como una piña alrededor de uno de sus miembros, la homenajeada. Seguro que muchos de los otros miembros se merecían un homenaje también. Algunas fotos de las que sacaron representan un grupo humano con varios centenares de años, personas a las que las generaciones posteriores les debemos tanto, tanto uqe un homenaje como el de ayer ni se acerca al pago que merecen. me gustó la carta del nieto. El nieto, un cerebro privilegiado por lo que contaban, desde Hong Kong escribió a su abuela una carta llena de amor, recuerdos y complicidades. Felicidades, doña Luciana, por se como es, por existir, por su familia. Felicidades a los rambleros y rambleras por pertenecer a un pueblo que da doñas Lucianas, como flores anuales, unas conocidas y reconocidas, las más, desconocidas, pero rambleras de los pies a la cabeza. Felicidades al grupo de gobierno, proponente de la moción, y a los grupos políticos, por secundar el homenaje por unanimidad. El pueblo se prestigia con personas como doña Luciana, pero también reconociéndoles su valía.

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